Y la noche cayó...
mientras en el lienzo de mi almadibujaba tu rostro con calma.
Y la noche cayó...
y tu rostro desconocido
se plasmó como tulipán adormecido.
Y la noche cayó...
sobre las arpas del cielo
pronunciando tu nombre en el tiempo.
Y la noche cayó...
con el sentimiento de una voz anhelada
que susurra en los silencios del alba.
Y la noche cayó...
para ser cómplice de estos versos
que hoy son mi eterno universo.
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