Y si fueras la lluvia
que cubre de auroras
los jazmines de mi rosal.
¡Ah, amor!
¿ves acaso los telones de mi alma?
El cielo ha bajado
y en él, tú,
junto a las acuarelas de los días,
regalándome la asimetría
de tus labios ausentes
como flor en vuelo,
sintiendo el capullo nacer.
Los segundos
dibujan el compás de tu sonrisa
que infinitamente quiero adorar.
que infinitamente quiero adorar.
¡Ah, amor!
duermes silente
sobre la ruta de mi espalda,
que te clama en sueños.
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