Siempre,
tan siempre la lámpara de espigas cubierta,
de muelles escribanos los faroles de seda
que concentran tu piel de lentejuela…
El karma de las olas acurrucándose
en la arena de luz, lenguaje de las rosas
vestidas por tu cuerpo rojo…
Rosas de rosas, no tienes espinas.
Rosa morena, espíritu del mar aterciopelado
que se mueve en la yema del océano teñido de un banco de flores,
en el ecuador de la radiante marejada
una blusa negra que te quito sutilmente,
que mis manos de poeta se vuelven poco a poco
poesía en tu vientre… Hermosa geisha, geisha hermosa, me dices tanto.
Siempre, una playa floreciendo en el pistilo
de tus labios, rosa roja,
tácita mujer en el movimiento de los cielos.
Rosa de rosas en un mar de mares,
el lenguaje de tu piel…
El lenguaje de las rosas.
-Francisco Iván Pazualdo-
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