Tu poesía
es ese rincón
de la flora
donde las primaveras
se hacen eternas.
Palabras de ámbar
recorren
mi alma,
cuando tu exquisitez
me sonroja.
Me pierdo
en tus manos ausentes
que bailan
en la rosa roja
de tus sueños.
Y las arpas
de la noche
tocan cuerpos desnudos,
quitando la quietud
de mis ojos.
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